sábado, 18 de septiembre de 2010

No tengo nada




Un salmón que nada a contracorriente. Un veterano de la vida que no se ilusiona con nada hasta que no ve el proyecto hecho realidad. Un escritor que en su libro te dice que cuando deseas algo, todo el Universo conspira para que se haga realidad. Una madre con ciegas esperanzas en el sueño de su hija. Un padre que trabaja de sol a sol para que las esperanzas que su mujer deposita en el sueño de su hija no sean en vano y que ese sueño se haga realidad. Una familia que se agarra a unas creencias religiosas esperando un miligramo de suerte. Una chica con un sueño por cumplir que empezó a desearlo y a lucharlo hace nueve años y aún espera que el puto Universo se decida a conspirar para que se cumpla.


El periodismo. Y yo.


Luchas con el deseo innato de la juventud por albergar esperanzas. Te acostumbras a la soledad de la que, con 17 años de vida, se marcha de casa para estudiar una carrera que no le gusta a su padre y que sólo consigue avanzar gracias al apoyo incasable e infinito de su madre; para hacer realidad el sueño que tienes desde niña. Porque no sabes la fórmula del dióxido de carbono, las leyes que respaldan tus derechos o las bases para construir un edificio pero posees el don de saber manejar las palabras para expresar lo que sientes y transmitirlo así a la persona que te lee. Pobre de él o de ella, piensas...


Te esfuerzas por superarte cada día intentando saber de todo o de casi todo. Aprendes cada jornada algo nuevo que te hace mejor profesional. Te entregas a tu trabajo, ese que amas con locura y desmesura, porque es lo que deseas desde que en 2º de ESO te presentabas a todos los concursos de redacción que había. Sin esperanza. Sin creer en ti misma. Sin tener fe en que ganarías. Y, al final, lo hacías, subías al escalón más alto del podio empuñando tu pluma, ese pequeño instrumento con el que construías historias y personajes que abrían nuevos mundos a la persona que leía tus textos.


Y cuando todo se pone a tu favor y estás en el sitio correcto y en el momento oportuno, sólo hace falta una pizca de suerte. Añorada compañera que nunca hizo buenas migas contigo. Tan sólo eso, suerte. Por un segundo, te paras a pensar. No quieres ilusionarte, no quieres albergar esperanza. Pero eres joven, la vida no te ha dado suficientes hostias aún y la debilidad aparece en forma de ranura. Por ahí se cuelan las ilusiones, los sueños, los planes de futuro y la esperanza. Y por el mismo lugar por donde han entrado, se esfuman. De un plumazo. Porque la curiosidad mató al gato y esta característica va impresa en cualquier informador. Te enteras de la peor forma posible.


El mundo se cae a tu alrededor. Una losa se aloja en tu espalda y se antoja cada segundo más pesada. Vuelven los miedos de aquella niña de 2º de ESO. Quizás es que no eres tan buena y te has creído que sí. Cuando empezabas a saborear tu sueño, cuando todo parecía tan bonito que daba miedo, desaparece. Y eso es muy jodido de afrontar y de asumir. No tienes nada. Tu sueño ya no está. No existe. Todo lo que has luchado y todo lo que has entregado yace en la basura. No tienes nada. Te sientes débil y necesitas llorar, desahogarte.


Toca empezar desde cero. O empezar simplemente. Y los nuevos planes, los nuevos retos se supone que ilusionan y llenan de ganas y de vida. Pero, ahora mismo, sólo eres consciente de que no tienes nada de nada.

7 comentarios:

  1. la vida es tan cruel............Animo siempre que nos dan una de arena llega la de cal

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  2. Lo de alrededor cambia, pero tú eres siempre la misma... evolucionando, pero la misma. Ánimo que tú vales. Si no hay suerte que sea por constancia, o por estar en el sitio, que a eso también llaman suerte. Y que cuando llegas al fondo ya sólo puedes ir hacia arriba. O estancarte, añadiría yo al dicho, pero no es tu caso. Nos va a ir mejor, pongamos fe y trabajo en ello. Lo dicho, ánimo. ;)

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  3. Tú, que has tenido la suerte de poder estudiar lo que te gusta. A ti que te ayudaron en tu ilusión. Tú que eres pesimista por no creer en los comentarios de texto que presentabas. A tí que el optimismo te ha hecho ser débil en cuanto no han salido las cosas como las deseabas.... Quieres que te consolemos? No eres capaz de levantar tu ánimo? Entonces no sirves para el periodismo.

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  4. Nadie ha dicho que la vida fuese fácil, así que si te caes vuelve a levantarte.
    Edison realizó más de 5000 intentos antes de inventar la bombilla.

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  5. Ten valor y adelante. Y digo valor, que no es la ausencia de miedo, sino la capacidad de levantarse cuando se cae. Tienes una forma de expresion desnuda, sincera y bien armada literariamente. Así que tienes todo lo que necesitas. No pienses que eres buena, sé buena.

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  6. La vida es una mala noche en una mala posada. Sta. Teresa de Jesús

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  7. Nota: Probablemente no te identifiques con Santa Teresa de Jesús, con los Santos o con la Iglesia. Eran ante todo personas, se puede aprender mucho de ellos y aún más en momentos de crisis. Aunque la vida actual parece una crisis detrás de otra... Ánimo.

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