sábado, 17 de diciembre de 2011

Cuando la suerte da miedo



Hubo un tiempo, no muy lejano, en el que quejarme era uno de mis pasatiempos preferidos. La suerte nunca caminaba a mi lado, me ignoraba y se desvivía con el resto. Así veía las cosas. ¡Qué equivocada estaba! Cada uno debe buscar su propia suerte y en el momento en el que empecé a luchar para lograr la mía, todo cambió. Fu entonces cuando me pregunté porqué había sido tan necia, porqué había perdido el tiempo lamentándome en lugar de salir y enfrentarme al mundo. Creo que es una parte de la madurez pero no estoy segura, aún estoy muy verde en esto de la vida...

Ahora siento vértigo. Esa sensación que aparece cuando todo va tan bien que hasta tienes miedo. Un día me levanté y me regalé cinco minutos de reflexión. Tenía todo lo que figuraba en mis sueños infantiles: un trabajo que amaba, dos familias, la de aquí y la de allí, un hogar perfecto... Y sonreí tanto que ese gesto que quedó tatuado de forma permanente en mi rostro. Pero, a la vez me acojoné. ¿Cómo podía ir todo tan bien? ¿Cómo era posible? ¿Estaba obteniendo los resultados de mi lucha? No contesté. Ni quiero. Me limito a vivir cada día al máximo, cargando mis baterías con optimismo e ilusión y dando gracias cada segundo por todo lo que he conseguido después de vivir varios reveses que hicieron daño en su momento pero ahora, ya no recuerdo cómo era aquel dolor. ¡Qué lujo!

Así que ahora vivo saboreando los momentos con mi familia, esa a la que liberé de la carga económica que supone mantener dos casas, dos vidas... Y lo hice gracias a la apuesta loca de la gente que confió en mí hace ya seis meses. Es genial ir cada día a trabajar y aprender algo nuevo, hacerte mejor persona y profesional mientras conoces más a la gente, llegando a incorporarla a tu grupo de amigos. Todo haciendo lo que más te gusta en esta vida: escribir. Entrar a formar parte de aquel lugar me llevó hasta mi nuevo hogar. Un lugar perfecto, lleno de conexión y de un sentimiento tan familiar que hace desaparecer cualquier tipo de añoranza. Y si hay que hablar de familias, no puedo olvidarme de la 'segunda', esos amigos que me dio aquel edificio gris... ¿Qué habría sido de mí sin ellos?

Y así, entre cucharada y cucharadas paso los días sin lograr desterrar el vértigo que aparece cuando todo va rodado. Saboreando lo que he logrado sin quejarme en absoluto. No son tiempos para ello.

sábado, 24 de septiembre de 2011

Paz interior



Tres años. Es lo mismo que 36 meses. Aproximadamente 156 semanas. Unos 1095 días. Tiempo. Mucho tiempo. Demasiado. Tanto que te acostumbras a esperar una de las cosas que más deseas. Y esa rutina se convierte en algo usual en tu vida y empiezas a darlo por perdido. La esperanza se disuelve como el azúcar en un vaso de café caliente y sigues caminando. Tirando pa'lante. Tratando de limpiar todo lo que van arrojando a tu tejado. Capeando los reveses de la vida, a veces provocados, a veces simplemente surgen. Ignoras a los que te dicen que la vida acaba poniendo a todos en el lugar que les corresponde porque parece que la vida está distraída y se olvida de colocar a algunas personas.

Es entonces cuando olvidas tu obsesión, cuando dejas de buscar eso que tanto anhelas. De pronto, sucede. Sin quererlo, sin esperarlo. Y te pilla lo suficientemente lejos como para que no te salpique. La venda de todos se cae al suelo y reconocen que, desde hace tres años, llevabais la razón. No llueven los perdones de palabra por todas aquellas acusaciones injustas, por todos aquellos actos que en su momento rasgaron alguna parte de tu interior. Algunos solicitan una disculpa con un cambio de actitud. Otros no, el valor nunca fue uno de sus fuertes. 

Decides disfrutar el momento pero no sabes cómo. Quieres saltar, gritar, bailar, cantar, reír a carcajadas pero eres incapaz porque una inmensa paz interior te invade. Eso que tanto necesitabas y que es lo que marca la diferencia entre un buen fondo y uno que vive envenenado desde hace mucho tiempo. No te alegras de cómo han sucedido las cosas pero ves como todo vuelve a su cauce. La vida, tardía, logra indicar a cada una de las personas que te rodean en ese momento cuál es su lugar. El peso que has arrastrado durante tres años desaparece, eres más ligera, más libre... Vuelves a ser tú. Y como diría Quique González en 'Vidas cruzadas':  Y una vez en calma, me largué...

domingo, 7 de agosto de 2011

Conspiración


Hace muchos años vi que una persona a la que admiro mucho sostenía un libro: El alquimista de Paulo Coelho. La juventud hizo que no comprendiese el libro cuando devoré las páginas del periodista argentino pero una frase se quedó grabada en mí: "Cuando quieres realmente una cosa, todo el Universo conspira para ayudarte a conseguirla".

Hace unos meses, dentro de mi nerviosismo innato, decidí que me iba a encargar personalmente de conspirar para lograr lo que más anhelaba. No me fío del Universo. Probablemente tiene cosas más importantes de las que hacerse cargo... Y yo me había cansado de esperar a pesar de que una de las últimas enseñanzas que me ha dado la vida es la paciencia, saber esperar el momento, aprender a cargar y a digerir todo lo que va cayendo. Algo muy complicado de asimilar.

Recuerdo ahora todas las frases y expresiones que hacen referencia a que la vida va poniendo cada cosa en su lugar y a cada uno en su camino. Yo me desvié del mío metiéndome en una locura que algún día, dentro de muchos años, contaré dentro del capítulo de mis pérdidas de cordura. Cuando fui consciente de que no era mi lugar, reaccioné. Temí que fuera tarde pero... no. ¿Suerte? No lo creo. Me decanto más por la opción de que la vida me había sacado de mi senda porque yo había desterrado la esperanza y la lucha de ella. Al ponerme en un sitio que no era el mío, aprendí a que no se puede abandonar un sueño porque estés cansado de esperar. Hazte amigo de la paciencia e invierte el tiempo que pasas aguardando tu lugar en seguir luchando.

Y de pronto apareció. La oportunidad de ocupar tu sitio. Las condiciones eran lo de menos, lo importante era luchar por conseguirlo. Peleé, lo conseguí y me quedo con dos frases de dos buenos amigos. Uno de ellos me dijo que la suerte siempre está con quien la merece. Otra que después de haber capeado los temporales que me lanzaba la vida, era el turno para que las cosas me saliesen bien.

En ello estoy. Tratando de que cada palabra, frase o texto sea mejor que el anterior para hacer extensible la ocupación de mi sitio. Dedicarme a esta profesión tan bella como es el periodismo, es el sueño que me marqué desde hace mucho tiempo. De momento, y a corto plazo, lo estoy consiguiendo. Después ya veremos si sigo ocupando mi lugar o tengo que volver a esperar mientras lucho por conseguir otro hueco. Pero por si acaso el Universo se olvida de conspirar para que se haga realidad, ya me encargo yo de hacerlo.

domingo, 10 de abril de 2011

Sueños de papel de periódico... mojado


Hace tiempo soñé con ser periodista y ganarme la vida con ello. Me gustaba poder contar a la gente lo que sucede en el mundo para que ellos formasen su propia opinión. Me gustaba escribir. Hablo en pasado porque el periodismo como tal casi ni existe. Los periodistas, cada vez más, se deben a la empresa que a final de mes les llena la cuenta del banco. La palabra mercenario no me gusta pero es lo más parecido que encuentro.

Siete años después de empezar a convertir mi sueño en realidad estoy lejos de la meta. Tras licenciarme en la UCM y luchar cada día en aquel nido de trepadores, decidí especializarme en periodismo deportivo. Mi pasión, lo que me mueve cada día. Busqué el único máster oficial en España sobre la materia y di con mis pasos en la UEM. Y durante este tiempo he viajado fuera a mejorar mis idiomas, he hecho prácticas en medios regionales y nacionales, no he parado de aprender... No sé si es culpa de la crisis o mía porque no soy lo suficientemente buena. Se me acaban las respuestas. La idea de no depender de mis padres que han sacrificado todo, tiempo y dinero, para que yo sea de mayor lo que quería ser de pequeña; de ser autosuficiente, de ganarme la vida como periodista de deshace como las hojas mojadas de un periódico.

El paro. Ese lugar donde estamos tantos. Demasiados. Me mataba. Me comía por dentro. Me destruía. Y apareció la oportunidad de irme a Mallorca a trabajar de algo tan lejano de lo que he aprendido en estos últimos siete años... Pero necesitaba sentirme útil, dejar de ser una carga. Me voy. Seis meses. Algo es algo. Y a mi vuelta ya no me esperará Madrid. Lo hará Zaragoza. Pero eso es otro capítulo del que me haré cargo dentro de seis meses porque el que empiezo cuando aterrice en Palma irá escrito aquí: http://ensaimadadesobrasada.blogspot.com/

La esperanza es lo último que se pierde. No sé si a mí me queda algo de ella... Ahora mismo no sé nada. Sólo tengo miedo ante lo desconocido.

jueves, 7 de abril de 2011

Carta a los de siempre

Tengo graves problemas para expresar lo que siento. No sé dar abrazos de los buenos. Intenté hacer un vídeo pero Movie Maker me ganó la batalla y no tengo Mac para utilizar Final Cut. Al final, recurro a las palabras. La gente dice que no se me dan mal, veremos...

Quiero ser breve. Una cosas es querer y otra poder, claro. Todos sabemos que ante un texto largo nos entra la pereza y no lo leemos. Lo esencial de esta carta es dar las gracias a las personas que llevan conmigo toda la vida. Mi vida consta de 24 años y pico y los primeros llegaron hace 21 años; a los demás los fichamos por el camino.

Gracias por estar ahí siempre porque este adverbio os define a la perfección. Siempre. Me gusta como suena. Gracias por sorprenderme una vez más y hacer que mi nivel de felicidad llegue hasta el infinito y más allá. Gracias por vuestros buenos deseos y vuestras promesas de visitar las islas. Gracias por hacer que, una vez más, os recuerde cada segundo de mi nueva aventura. La gente que la comparta conmigo puede que os acabe cogiendo manía de todo lo que voy a contar sobre los mejores amigos del mundo. Gracias por eso. Por ser mis AMIGOS. Que no es fácil, colegas hay muchos y de muchos tipos. Amigos buenos hay pocos y yo tengo un puñado grande. Soy muy afortunada. Y aunque no lo diga a menudo: os quiero.

Me voy pero volveré. Me largo al sitio por donde nace el sol español. Y allí os espero. Dentro de nada bajaré a la Chus un jueves a tomar café. Noviembre está al caer...

PD: ¡¡El vestido me queda perfecto!! Los cinco kilos que me he dejado por el camino han sido la clave <-- Esta es la forma perfecta de jo**r un texto


Cada uno de mis amigos, cuando éramos reyes... http://www.youtube.com/watch?v=oUQYGz6uFeE

martes, 15 de marzo de 2011

Un fortín histórico


Es temprano. Demasiado quizás. El paseo de Extremadura se agita perezoso. Es lunes y la ciudad empieza a espabilar al mismo tiempo que comenzamos a borrar otra semana más de marzo. La niebla se agarra a las riberas del río Manzanares que parece que quieran guardar celosamente un secreto entre el asfalto nuevo y los minúsculos espacios verdes recién estrenados que dotan de un aire diferente a esa zona mal aprovechada hasta hace poco tiempo.

Los trabajadores del Ayuntamiento de Madrid se mezclan con los que se dirigen hacia sus oficinas y entre ellos, los deportistas a pie, en bicicleta o incluso sobre las ruedas de unos patines. Desafiando al frío de marzo. Pocos se atreven, simplemente, a pasear pero los que lo hacen descubren uno de los secretos que guarda el río que baña Madrid.

De pronto, entre la niebla que comienza a perder espesor con la mañana aparece un fortín testigo de mil y una batallas si no son más que probablemente lo sean. Reflejado en las aguas pobladas de peces y aves e iluminado por los primeros rayos de sol que luchan con las grises nubes, aparece el estadio Vicente Calderón. Merece la pena tomarse unos minutos y observarlo. En su fachada acristalada aparecen cicatrices de las batallas que allí se han librado. Se puede pensar que le falta un pedazo de graderío para dejar de tener un talón de Aquiles y desterrar el sufrimiento que parece acompañar tradicionalmente al equipo colchonero. Pero no. No es así. No le falta nada. Ese pequeño punto de debilidad forma parte de su esencia. Que nadie se empeñe en difuminarlo hasta hacerlo desaparecer.

Como los grandes castillos de la Edad Medieval, el fortín rojiblanco se sitúa junto a un río. Primera pieza de su defensa. Cuenta con un ejército de aguerridos aficionados que nunca se rinden pase lo que pase. O pase quien pase que muchas veces es peor. Jamás. Por todo el barrio se escuchan sus gritos atronadores en noches despejadas en las que el viento se pone del lado de Neptuno. El aliento que llega a la plantilla, a la directiva, a los trabajadores del club... y les hace recordar quiénes son y a qué club pertenecen. No tienen por qué tener miedo. El talón de Aquiles se queda en una simple idea mitológica cuando se trata de librar una batalla. Y este fin de semana habrá una contra un rival que dicen es mejor y más poderoso. No hay nada que temer. Es el Atlético de Madrid. Es la afición colchonera. Es el equipo de Neptuno. Y el fortín del Manzanares, testigo privilegiado de cientos de batallas victoriosas. Sí, no negaré que también las hubo cruentas y con heridas de muerte pero todo héroe necesita de éstas para ser recordado eternamente.

martes, 4 de enero de 2011

Marchando una de propósitos


En estos nuevos días de 2011 he divagado sobre varios puntos los cuales se han convertido en mis nuevos propósitos. Voy a intentar cumplirlos:


·No voy a adelgazar. Me da pereza. Y me he comido a mí misma varias veces. Eso cuesta un esfuerzo que pocos reconocen.

·Y tampoco voy a aprender inglés porque no tengo dinero para pagarme una academia y SeriesYonkis es un filón.

·Voy a intentar estar más en contacto con algunos de mis amigos que no están cerquita de mí. En esto soy la peste. Y seguiré cuidando a los que están al lado.

·Seguiré haciendo broches. Artista bohemia.

·Trataré de espabilar para no volver a perder el tiempo con la gente que no merece la pena. Aquí me tengo que esforzar mucho porque soy muy parda.

·Dejo la vida nocturna. Sólo voy a salir una vez al mes. Y no porque no me guste la fiesta. Hay que ahorrar.

·No dejo el gin-tonic. La cerveza sí, al 99%.

·Quiero aprender a tocar la guitarra. En serio. Necesito una, ¿dónde las venden baratas?

·Conduciré mejor.

·Volveré a tatuarme. Cuando ahorre. Estoy desequilibrada. Lo necesito.

·Me voy a cuidar más. Sacaré la chica que debo llevar dentro (consejo de Navidad). Ese rollo de las cremitas y tal.

·Veré menos telebasura. Es decir, sintonizaré menos T5.

·Leeré. Más aún.

·E iré más al cine. Ahorraré para ello. ¡Viva la versión original!

·Dejaré mis altas cotas de cotilleo y crítica.

·Superaré la edad del pavo.

·Más música en inglés. Más. Más. Más. More.

·Iré más a Zaragoza. Hogar dulce hogar.

·Y menos a un sitio donde cada vez hay más personas que me gustaría que no existiesen. Paso de cometer delitos.

·Se acabaron las tonterías de hacer peña. Salvo milagro que espero que no ocurra. Tirar el dinero en este tiempo está feo.

·Voy a pasear diariamente durante una hora. Las riberas, el paseo de los Melancólicos, el barrio...

·Saldré a dibujar. Que locura.

·Evitaré situaciones incómodas. A veces me va demasiado la marcha.

·Viajaré en función de mi dinero. Es decir, poco. Pero lo haré.

·E iré a la playa. Andando si es necesario. Necesito sol y color en mi piel que voy camino de convertirme en Iniesta y eso no mola.

·Aprenderé a hacer fotos. Sobre todo del atardecer de Madrid desde Debod.

·Entenderé el baloncesto. En serio. Y seguiré pasando del fútbol (excepto del Real Zaragoza) y metiéndome a saco con el Real Madrid que los radicales blancos se pican mucho y me hacen gracia. A muerte con el motor siempre.

·Superaré mi consumismo creciente en Fuencarral. Viva Primark.

·Seguiré con la soledad como fiel y única compañera.

·Chillaré menos. Autocontrol.


Y no se me ocurre nada más. ¡FELIZ 2011! :)

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Típico tópico


A 2010 le quedan horas de vida. Con él se va la primera década del siglo XXI, aquel que empezamos con temor al efecto 2000 y demás incertidumbres. Y toca hacer el mismo balance de siempre, repasar cuántas veces nos hemos caído y cuántas nos hemos levantado. En qué ocasiones hemos fallado y en cuáles hemos metido la pata. Pero, sobre todo, con quién.

Se marcha un año en el que me di cuenta y viví en primera persona qué es una crisis económica de tamaño colosal. Se va un año que me atrevo a clasificar como el del destierro. El de la desaparición. Porque a lo largo de estos 365 días se han ido esfumando personas de mi vida, del entorno que me rodea. Unas veces por motivos obligados y otras por razones que desconozco. Algunas dolieron más que otras pero el tiempo es una buena tirita que sabe cómo curar cada herida y nos hace ver como estas pérdidas también dejan una enseñanza. A otra gente tocó echarla porque contaminaban. Y no es algo fácil de hacer. Da rabia haber apostado y haber perdido el tiempo pero con tan sólo 24 años, tiempo me sobra así que al final queda un poso de indiferencia que se vuelve cada vez más borroso hasta caer en el olvido y olvidar, valga la redundancia, que existieron aquellas personas. Aunque esto sólo es posible si el rencor y el odio que guardan dentro desaparece. Pero una cosa tengo clara: lo que no me mata, me hace más fuerte.

Como contrapunto a todo esto, siguen los de siempre. Sigue mi familia, mis amigos de la universidad, mis amigos de Zaragoza que son los de toda la vida, los de casa, los de siempre; siguen el resto de amigos. Y hay retornos de personas que nunca debieron salir de mi vida. Y este regreso puede con cualquier salida que se haya producido. Me llevo gente nueva que he conocido en este caminar de 2010 en el que atravesado (y finalizado) un máster, en el que volví a divertirme y a sentirme más periodista que nunca con mis ex-compañeros de MásMotor en AS a los que en octubre dije 'hasta luego' porque espero que esta locura de mundo me devuelva algún día a ese diario que tan feliz me ha hecho.

Y por lo demás mucha crisis económica (y todo lo que se deriva de ella que no es poco) que hace que la incertidumbre sobrevuele continuamente nuestras vidas sin saber muy bien a dónde iremos a parar y cómo. Dudas sobre si el periodismo como tal, el de toda la vida, el real, tiene futuro en un país de pandereta, ganchitos y calimocho. Dicen que lo último que se pierde es la esperanza. A mí me queda poca porque este año he tocado varias veces fondo y he tenido que recomponerme aferrada a esa esperanza que no es ilimitada por mucho que algunos crean lo contrario. Pero aún queda...

No sé que nos traerá 2011. Lo único que sé es que tengo muchas ganas de terminar de escribir las últimas páginas de 2010 porque a pesar de los grandes tesoros que me rodean, no me deja buen sabor de boca. Quiero que venga el nuevo año ya. Con un aire y un espíritu distintos. No sé si será mejor o peor (las previsiones no son muy optimistas) pero al menos será diferente. Y dentro de un año volveré a repasar el primer año de la siguiente década y pase lo que pase, contaré de nuevo que salí adelante gracias a mi familia y a mis amigos, dos tesoros que permanecen perennes por mucho que pasen los años.

¡¡FELIZ 2011!!

lunes, 27 de diciembre de 2010

De bien nacidos es ser agradecidos...

GraciaS...

Por esa primera llamada.
Por todas las que vinieron después.

Por las charlas, las risas, los recuerdos, las locuras y los planes de celebración una tarde cualquiera de esta semana.

Por ese mensaje en mi BlackBerry o en una aplicación.
Por ese comentario en alguna red social.

Por los regalos que son lo de menos.

Por el último mensaje lleno de cariño que llega de una persona única.

Por ese momento del día en el que por tu mente se cruzó un pensamiento que te recordaba que ayer era un día diferente y luego cayó en el olvido.

Por sacarme de la monotonía y de la rutina y arrancarme más de una sonrisa y de una carcajada.

Gracias...

martes, 30 de noviembre de 2010

El Barça juega, el Madrid mira

Hoy es martes. Sí. Una ola de frío obliga a los españoles a combatir estoicamente las bajas temperaturas que hoy se notan más en la capital de España y menos en la catalana. Porque este último día de noviembre tiene distintos matices para blancos y blaugranas. Un baile de salón y cinco goles del actual campeón de Liga tienen la culpa.

Nadie se imaginaba una realización tan pulcra en las pasos perfectamente ejecutados que mostraron ayer los de Guardiola. Y mucho menos que la puntuación final que iban a obtener era de cinco sobre cinco. El partido de los dos contrincantes se refleja en dos pinceladas. La primera de ellas, el gol de Xavi. Quizás tuvo suerte pero cuando el balón le llegó, lo más complicado ya estaba hecho gracias a Iniesta que metió un pase preciso a la espalda de la defensa madridista. El 8 más blanco del Barça circuló por el campo a su antojo, solitario, incluso echando de menos un jugador merengue que le defendiese, que le presionase. Pero esta cuestión la trataremos más tarde. Xavi se encontró con un balón que caía del cielo y con Casillas a punto de abrazarle. La picó con la puntera. Gol. Éxtasis blaugrana, desesperación madridista. Y este sentimiento se vio reflejado en la primera trifulca de la contienda. Cristiano quería sacar y Guardiola no quiso darle el balón. El portugués no puede empujar a un señor como Pep y un señor como Pep no se puede permitir gestos así. De chulo. No es el estilo de alguien que ha ganado seis títulos en una sola temporada. La temperatura del partido se elevó, los ánimos se caldearon, los malos del recreo sacaron a pasear su altanería e Iturralde las tarjetas. Lo que les decía, dos reflejos: la clase del Barça, la poca finura del Real Madrid.

Y todo esto ocurrió en media hora. Treinta minutos en los que el Barça tuvo tiempo de aumentar su cuenta goleadora con un tanto más. Xavi cambió el ritmo del baile a la banda izquierda donde le esperaba Villa. Solo. Ramos debía estar mirando los pasos de baile blaugranas, intentando aprender. Villa pasó el testigo y Casillas en lugar de atrapar, tocó el balón como queriendo formar parte de la armonía. El protagonismo se lo robó Pedrito rematando a placer con la derecha. Pese a la que estaba cayendo, el Real Madrid dio leves señales de vida. Di María se plantó ante Valdés y tiró a los guantes, probando al cancerbero azulgrana. Cristiano, antes de caer en su eterno pecado de egoísmo y chutar cualquier balón que llegaba a sus botas, no cesó en buscar a Benzema. El problema es que el francés no se encuentra a sí mismo y así, es complicado que los demás den con él. Mourinho debería poner solución a este problema cuanto antes. Con Higuaín lesionado, ¿qué delanteros puros le quedan al Real Madrid? La primera parte había tenido todos los ingredientes de un partido de esta altura pero faltaba la pizca de polémica que llegó con el penalti de Valdés a Cristiano que Iturralde no pitó. El azulgrana llegó tarde y se llevó por delante al portugués que sigue sin despuntar en los grandes partidos. Y son esos encuentros los que más pesan porque consagran jugadores o hunden equipos. El de ayer sirvió para poner nombre y apellidos al próximo Balón de Oro: Xavi Hernández Creus. Si al final no resulta así, el fútbol dejará de existir.

A pesar del aluvión de fútbol y otros menesteres vividos sobre el césped del Camp Nou, que rugía a base de olés, quedaban 45 minutos. Los madridistas esperaban que su equipo empezase a jugar al fútbol porque, hasta ese momento, se había limitado a estar en el campo de forma ordenada pero vulgar. Habían extendido una alfombra roja para que el Barça desplegase sus encantos. Inexplicable en un conjunto dirigido por el aguerrido Mourinho. Decían los jugadores blancos en los días previos que la clave era ahogar al Barça en el medio del campo. Pararles los pies ahí. Se sabían la lección pero no como aplicarla. Eso no vale. Los culés se frotaban las manos esperando una segunda parte plácida. Pobres ilusos. Sus jugadores no iban a permitirlo. O por lo menos Messi.

El argentino sigue sin poder marcar a un equipo dirigido por Mou pero a falta de goles, buenas son asistencias. El Guaje Villa se benefició de dos pases. El primero de ellos en el límite de la legalidad pero dentro de ella, cruzó el balón a la derecha batiendo a Casillas que tampoco pudo evitar el segundo del asturiano y el cuarto del Barça. En el mano a mano, donde el de Móstoles nunca falla, falló. El Real Madrid había adelantado su defensa y esto permitió un festín de pases en profundidad blaugranas. Salían ante el enemigo a pecho descubierto y en estas contiendas, esa actitud se paga cara. Con el Real Madrid roto y descompuesto, el quinto no tardó en llegar. Marca de la casa, de la Massía, de esa cantera donde pulen y fabrican auténticas joyas. Bojan para Jeffren. El canterano jamás olvidará su primer gol.

El Barça gustaba y se gustaba y el Real Madrid se enrabietaba. Se podría decir que los blaugranas pusieron el fútbol y los blancos el toque que todo partido necesita, el peleón. En el descuento Ramos representó a la perfección ese papel: patada a Messi, manotazo a Puyol y roja. Obvio. El Clásico nos trae muchas conclusiones pero una por encima de todas: el principal problema del Real Madrid sigue siendo este Barça perennemente perfecto. El escenario era el ideal para que el equipo dirigido por Mou demostrase que ha cambiado a mejor. Porque lo fácil es hacerlo ante equipos, a priori, más débiles. En el fútbol lo que cuentan son los exámenes finales, no los parciales. Y ayer el Barça se anotó su quinta MH y el Madrid su quinto suspenso. Parece que la cosa iba de cincos…

lunes, 22 de noviembre de 2010

Sobre el odio, la vanidad y demás pecados humanos

Según la RAE,
Vanidad (Del lat. vanĭtas, -ātis)
1. f. Cualidad de vano.
2. f. Arrogancia, presunción, envanecimiento.
3. f. Caducidad de las cosas de este mundo.
4. f. Palabra inútil o vana e insustancial.
5. f. Vana representación, ilusión o ficción de la fantasía.



El ser humano es algo tan maravilloso y tan complicado que da miedo. Cada representante es único, diferente e irrepetible. Unos nacen con un don para calcular y resolver fórmulas imposibles, otros para plasmar sobre un lienzo la realidad tal como es o bajo su punto de vista y otros para crear música que endulza nuestros oídos. Algunos ejemplos elegidos al azar en un abanico de posibilidades. Todo virtudes.

Sin embargo, hay otros representantes que tienen dones algo diferentes. Su interior está lleno de odio y de vanidad. De egoísmo y soberbia. De una ceguera que les impide ver más allá de la punta de su nariz para poder reconocer sus fallos y defectos. De rencor y odio. Es entonces cuando, en lugar, de deleitarnos con notas armónicas, con pinceladas certeras o con luz en un embrollo numérico, nos sorprenden con actos fatales y consecuencias nefastas haciendo daño a todo aquel que, lleno de buena fe, se cruza en su camino. Y en el fondo, estos seres humanos soportan una pesada losa compuesta por todas sus inseguridades y es por ello que sienten la necesidad de proyectarlas en el resto de humanos para herirlos. No merece la pena perder el tiempo ni nuestras ganas de ayudar. Hay que aprender a estar por encima de ellos por mucho que intenten buscar nuestros puntos más débiles buscando, rastreramente, hundirnos.

Y es que como dijo Platón, filósofo griego, "buscando el bien de nuestros semejantes, encontramos el nuestro".

sábado, 6 de noviembre de 2010

Bienvenidos por última vez

Al final, no nos acordaremos tanto de las palabras de nuestros enemigos sino de los silencios de nuestros amigos - Martin Luther King Jr.


 


2007, una rabieta de niña mimada. 2010, un mensaje de perdón y redención. Una niña mimada arrepentida con sus pecados expiados.
 
No voy a decir nada que no esté escrito sobre la amistad. Algo complejo y maravilloso a la vez. Una droga maravillosa porque sin mis buenos amigos no me imagino cómo sería mi mañana. Y hablo de los buenos porque amigos hay de muchos tipos y los buenos de verdad, a día de hoy, escasean mucho. Demasiado, quizás. Es por ello que cada día se arrepiente más de aquel enfado de una chica adulta a la que le quedaba tanto por madurar... El tiempo la fue poniendo en su lugar. O no. No porque en tres años con sus 1095 días y sus 1095 noches sólo dio tumbos. Sin rumbo. Sin sentido. Sin equilibrio. Coqueteando con el riesgo. Sobrepasando el límite que lleva del bien al mal sin nadie que posase una mano en su hombro para pararla. Para protegerla de la autodestrucción.
 
En medio de esa espiral sin control, Morfeo y su subconsciente se aliaron y cada noche rescataron de su intento de olvido recuerdos, anhelos y deseos ocultos que latían, suavemente, pero lo hacían en el fondo de su ser. Y una mañana decidió acabar con todo aquello y expió sus pecados. Las palabras salieron de su pluma igual que bullían en su mente, en su interior. No esperaba nada, ni una respuesta ni el perdón de la persona dañada. Se cree el ladrón que todos son de su misma condición porque hubo de todo. Una respuesta, un perdón y un cartel de bienvenida. No podía creerlo. El caudal descontrolado volvía a su cauce. La normalidad y la tranquilidad se instaló, apaciblemente, en su vida. Me prometí a mí misma que era era la última libreta que empezaba con él. No más borrones y cuentas nuevas con la mejor persona que ha pasado por mi vida. Tengo todo el tiempo del mundo para recuperar estos tres años perdidos. Allá vamos. ¡Cuánto te he echado de menos!

lunes, 25 de octubre de 2010

Pero, ¿quién es Kevin Schwantz?


Todo aficionado al motociclismo que se precie, o simplemente al motor, sabe quien es el gran y mítico Kevin Schwantz


Después de un verano de prácticas en Zaragoza en un lugar donde había jornadas de doce o catorce horas, no sé si por la Expo o por el lugar de trabajo, y donde nunca oí "buen trabajo" o "bien hecho" combinado con cinco años de carrera en una facultad que te arrebata tus sueños periodísticos el primer día que cruzas la puerta... es complicado mantener intactas las ganas de luchar por un sueño y la ilusión.

El 3 de julio supe quién era Kevin Schwantz y aún recuerdo perfectamente la bronca que me echó Mela Chércoles cuando, con la inocencia típica del novato, le dije que no sabía quién era ese señor. El ser parda me acompañará siempre. Tan sólo llevaba tres días de becaria en AS en la sección de MásMotor. La panacea de todo estudiante de periodismo deportivo cuando es seleccionado para hacer las prácticas en un periódico de tirada nacional de estas características es el Real Madrid. También era la mía, no lo negaré, pero, cada día de mi vida, agradezco que me colocasen en la sección dedicada a Motor, mi segunda opción en la lista.

Entre los dos veranos, acumulo unos cinco meses y medio de prácticas en AS. Y no digo cinco meses de becaria porque nunca me sentí como tal. Desde el primer día que aterricé en MásMotor nadie me trató como tal. Y se agradece. Igual que es agradable que te den confianza, que reconozcan tu trabajo, que te enseñen cada día algo que no aprendiste la tarde anterior... Pero, sobretodo, les agradezco que, por primera vez, me hicieran sentir que valía para ser periodista, ese sueño loco de niña hecho realidad. Atrás quedaron profesores de Agustinos que menospreciaron mi carrera, profesores de la universidad que se rieron cuando les dije que quería ser periodista deportiva o que no creían que fuese a ser buena, discusiones con mi padre... Todo eso parece lejano cuando echo la vista atrás y veo todo lo que he aprendido y he plasmado en mi trabajo. En MásMotor he aprendido de F-1 y de motociclismo pero también de rallys y de todas las categorías menores de este deporte. En MásMotor se reavivó la ambición adolescente de tener una moto para disgusto de mi pobre madre. En MásMotor me he reído, he disfrutado como una enana, me lo he pasado genial y he querido trabajar siete días a la semana. En MásMotor viví la final del Mundial en la que España fue campeona, la huelga general o los títulos de Lorenzo y Elías. Un auténtico lujo al alcance de muy pocos. Pero lo mejor es que en MásMotor he sido periodista. He hecho realidad mi sueño. Por eso, hace una semana, me despedí con un 'hasta pronto' porque, algún día cuando se acabe el caos económico que vive España y cuando deje de dar tumbos, espero volver para hacer mi humilde sueño infinito...

Pero nada de esto habría sido posible si no fuese por los compañeros que he tenido con los que nunca me sentí una becaria sino una más. Gracias, de corazón, a Carlos Miquel (ahora embarcado en una nueva aventura), a Raúl, a Rafa, a Mela y a Manuel. No los perdáis de vista ni en el periódico ni en sus blogs o tweets porque son unos periodistas cojonudos pero también son una personas increíbles. Gracias por todo compañeros y... ¡¡Hasta luego!!

jueves, 14 de octubre de 2010

He decidido tomar una decisión

-¿Qué ceno esta noche?
-Pide comida a domicilio.
-No sé, estoy indecisa.
-La vida está llena de decisiones.



Diría algo más. La vida se compone de decisiones. Decisión, me gusta como suena la palabra. Determinación, resolución, fallo, sentencia, dictamen, juicio, parecer, arbitraje. Sinónimos de tal palabra.

Por la mañana suena el despertador y decides si levantarte al instante o alargar ese placentero momento de remolonear bajo las sábanas. ¿Me ducho antes de desayunar o después? La primera comida del día: cereales, rosquillas o tostadas con mantequilla. Un café o un Cola-Cao. Leer la prensa en Internet o bajar al quiosco. Si elijo bajar, ¿qué ropa me pongo? Y luego cuando vaya a trabajar, ¿qué camino escojo? ¿El 138 + L10 + L5 o el 500 + L5? Y para el transporte público, ¿libro o música? Y aún no hemos llegado a las dos de la tarde, hora en la que el común de los mortales suele llenarse el estómago por segunda vez. O por tercera, depende de si hemos elegido almorzar o tomar un aperitivo.

Nuestras vidas se basan en continuas decisiones que hilamos unas con otras. Y de cada una de estas acciones se derivan una serie de consecuencias. Para bien o para mal. Y tendremos que ser responsables y consecuentes (valga la redundancia) con estos actos porque lo que venga después puede ser bueno o malo. Puede ser eventual o infinito. Puede hacer más sólida una cosa, relación, sentimiento, persona... o romperla definitivamente. Mi abuela, sabia mujer, siempre que se trata este tema recuerda un refrán que, personalmente, me encanta y me hace mucha gracia: "Arrieros somos y en el camino nos encontraremos".

Estad atentos. Vuestra próxima decisión puede ser vital. Y acarrear consecuencias de las que os arrepintáis toda la vida y ésta es demasiado larga como para vivir atormentados con la conciencia intranquila y los remordimientos incontrolados.

viernes, 8 de octubre de 2010

Ante un domingo histórico

Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida (...)

Coplas a la muerte de su padre - Jorge Manrique (1440-1479)


Una cocina en un piso de estudiantes. Colgado bajo el reloj, un almanaque. En el calendario una cruz roja. Bajo esa marca un día de la semana. Domingo, 10 de octubre.

Una cabeza loca, de colgada. Llena de recuerdos que se avivan a las puertas de un fin de semana mítico.

Los domingos en los que un señor la arrastraba fuera de la cama, sin tiempo de lavarse la cara, y con los ojos aún legañosos la sentaba frente al viejo televisor (de esos que no tenían mando a distancia y se cambiaba de canal apretando a unos pequeños botones grises) para ver a unos locos corriendo en moto o en coche. Sin entender nada. Observaba las motos tumbarse, casi besar el suelo. Y sentía miedo porque pensaba que aquello debía ser muy arriesgado. Otros domingos veía a unos señores metidos en unos coches adelantarse en curvas o rectas infinitas. Y se preguntaba como podían conducir en un espacio tan pequeño porque ahí no podía caber el palo que utilizaba el señor que la despertaba para conducir el coche. Entonces se imaginaba que el hombre que conducía se sentaba en una silla y montaban a su alrededor esos coches tan distintos a los que circulaban por las calles de su ciudad.

El recuerdo más vivo, y también más pasional, data de una reunión familiar paterna. En un pueblo perdido de la mano de Dios en la provincia de Teruel, entre montes secos. Comían paella y de repente sus ojos se fijaron en un piloto español (así lo dedujo por que todos le llamaban Álex). Se batía en duelo con otro piloto, para ella, con nombre de chicle (Doohan) y, literalmente, alucinó con aquellos adelantamientos. Tanto que perdió la noción de su tenedor repleto de paella que fue a parar al vestido "de los domingos" con la siguiente colleja doble de la señora que la trajo al mundo.

Recuerdo, de forma difuminada, el título de Álex Crivillé en 500cc en 1999. Fue en el GP de Brasil y era septiembre, probablemente el segundo o el tercer fin de semana. La memoria falla. ¿Mucho estudio? No, demasiada fiesta. Sabía que lo que había logrado era grande pero es, con el paso del tiempo, cuando valoro realmente su hazaña. Ahora marco en mi calendario otro fin de semana histórico. Jorge Lorenzo es virtual campeón de MotoGP (la antigua 500cc) y los días de esta semana se eme están haciendo eternos. Ojalá ya fuera domingo. Ojalá se estuviese disputando en este mismo momento la carrera de Malaisia. Grabaré en mi retina, junto a otros momentos gloriosos del deporte español, el instante en el que el mallorquín se corone rey del mundo. "Debe correr como si fuera una carrera normal", le aconseja Crivillé. Que corra como sólo él sabe hacer y cuando acabe la carrera que siga corriendo, no ya hacia la bandera de cuadros sino hacia la gloria. Sin embargo, me hace gracia que la gente no se alegre de tal hazaña por ser quién es el que la obra. Dicen que les cae mal, ¿acaso le conocen? ¿Han charlado con él fuera de los focos, lejos de micrófonos y grabadoras, a distancia de los circuitos? Malditos prejuicios de este país de ganchitos y calimocho.

En fin, preparen sus cerebros. Localicen el botón de 'Rec'. Estamos ante un fin de semana histórico. Y sólo seremos un poco conscientes de ello. Los años nos enseñarán a valorar la gesta de Jorge Lorenzo. ¡Dale gas campeón!

PD: No me olvido de Toni Elías que también puede ser campeón de Moto2. El chico de la eterna sonrisa puede hacerla perenne en Malasia. Y tampoco cae en el olvido mi ojito derecho, mi preferido, Dani Pedrosa. Me fastidió el fallo de la Honda en Motegi. No se lo merecía. Este Mundial seguiría sin decidirse con él en la pista pero la mala suerte se cebó con el catalán... Apuesto que un día Lorenzo Y Crivillé te abrirán las puertas del Olimpo de los campeones españoles.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Unos 'Manolos' para ti, mamá



¿Cuánto vale tener unos "Manolos" en la mano? 0 €
¿Cuánto cuesta hacer el sueño realidad? 570 € aproximadamente
¿Cuánto cuesta ver a tu madre feliz durante diez minutos? Es incalculable...

Durante un paseo con mis padres por la casi estrenada Milla de Oro de Madrid, los ojos de una madre rendida a su familia se iban sin querer a los anillos de Suárez, a los bolsos de Loewe y, sobre todo, a los zapatos de Manolo Blahnik. Esa es una de sus grandes pasiones: los zapatos. Una mujer humilde que nació en un pueblecito de Segovia desde donde soñaba con conquistar el mundo y ponerlo a sus pies. Un sueño que se rompió por culpa del conservadurismo de un severo padre que la impidió irse a Madrid a estudiar con las monjas. Una vida azotada por el aceite de colza, por la pérdida de ese padre con tan sólo 22 años, y la de un sobrino de 16 años, con las zancadillas del destino que a veces se ceba con una familia con demasiado afán...

Y de pronto aparece el hombre perfecto. Ése con el que, 25 años después, vuelve a casarse sin dudarlo un segundo. Sacrifica todo lo que tiene y empieza una vida nueva lejos de su familia pero con una ilusión en forma de bebé. Junto a su marido lo dan todo por ella: un buen colegio, actividades extra escolares, viajes y algún pequeño capricho de vez en cuando. Le enseñan que nadie regala nada y que si algo quiere, algo le cuesta y hay que trabajar para ello. Y su niña vuela lejos del nido gracias a su ayuda. Una vida nueva, otra vez: universidad, colegio mayor, piso, máster...

Seis años después de emprender el vuelo, esa niña ya no lo es tanto. Se para y mira atrás. Es consciente del esfuerzo de sus padres que han dado todo, literalmente, por ella. Una familia humilde sacrificada para hacer un sueño realidad. ¿Y ha merecido la pena? Las dudas la asaltan y ya no está tan segura de haber sabido invertir todo la ayuda de sus padres. Ella pensaba, estaba segura, que una carrera, dos estancias en el extranjero y un máster después, podría empezar a devolverles a sus padres el esfuerzo invertido para que viviesen más tranquilos. Sin problemas. Dignamente.

Pero no es así. No sé si es culpa de la crisis que no parece tener solución. No sé si es culpa de una mala elección en cuanto a la carrera. No sé si es culpa de mi idea romántica del periodismo. No sé si es culpa de creer que sirves para escribir cuando en realidad es una mera ilusión mía y resulta que, al final, no soy tan buena. No sé la razón pero después de todo lo que han invertido, y en consecuencia perdido, para mis padres sigo siendo un lastre económico. Es frustrante, deprimente, humillante, indigno. Es vergonzoso.

Esta tarde me prometí a mí misma que algún día mi madre podría calzarse unos zapatos como los que ilustran este texto. Y, tal y como está el futuro y mis aptitudes, no puedo evitar hundirme al pensar que quizás no lo consiga nunca...

domingo, 19 de septiembre de 2010

Hoteles de lágrimas




Hoy luce sol sobre MotorLand pero es porque al cielo no le quedan más lágrimas. O quizás porque a las 10.30 todos los que integran el maravilloso mundo del motociclismo se han reunido en la parrilla para homenajear a Shoya Tomizawa y al cielo no le ha quedado otra que sonreír.


Desde el jueves, el trazado aragonés se convirtió en un hotel de lágrimas igual que lo hacen las almohadas por las noches cuando reciben el rostro de un alma con el corazón roto. Por lo que sea. El cielo lloraba porque faltaba un piloto en la parrilla de Moto2 y en el ambiente se notaba que algo había cambiado. Que nada era igual en la puesta de largo de MotorLand.


Brilla el astro rey. El cielo sonríe. Anoche una estrella más observa a todos los pilotos del Mundial de motocicilismo, una estrella rasgada como la mirada de Shoya, una estrella infinita como la sonrisa de Tomi, una estrella histórica como el primer triunfo en la nueva categoría de Moto2 en Qatar. Una estrella que cuida de todos ellos para siempre...


Porque todos tenemos (o eso queremos creer) una estrella que nos cuida desde algún punto. Y el viernes las almohadas de las personas que más cerca están también se convirtieron en un alojamiento improvisado de unas lágrimas que surcaban los rostros recordando a Luis, el carpintero. No sé si sería buen padre o mejor abuelo porque no fui testigo de ello. Sólo sé que la vida nos lo quitó antes de tiempo por un maldito error médico y nunca me pudo construir una casita de madera para mis muñecas. El ser que decide entre la vida y la muerte, me dejó su taller con un olor permanente a madera y sus cientos de herramientas. Y en aquel lugar que ya no existe pasé las tardes veraniegas de una infancia en la que eché de menos a mis abuelos porque ese mismo ser sólo me dejó a Concha, la mujer de Luis, que sigue perenne al pie del cañón, capeando el temporal, resistiendo.


Estas son mis letras abuelo y son mi regalo porque sé que donde quiera que estés, eres una de las estrellas que me cuidan, lees lo que sale de mi pluma, lo disfrutas y lo comentas junto a David, Manuel y Liduvina que también se fueron antes de tiempo. Uno más que los otros.


¡¡Felicidades abuelo LUIS!!

sábado, 18 de septiembre de 2010

No tengo nada




Un salmón que nada a contracorriente. Un veterano de la vida que no se ilusiona con nada hasta que no ve el proyecto hecho realidad. Un escritor que en su libro te dice que cuando deseas algo, todo el Universo conspira para que se haga realidad. Una madre con ciegas esperanzas en el sueño de su hija. Un padre que trabaja de sol a sol para que las esperanzas que su mujer deposita en el sueño de su hija no sean en vano y que ese sueño se haga realidad. Una familia que se agarra a unas creencias religiosas esperando un miligramo de suerte. Una chica con un sueño por cumplir que empezó a desearlo y a lucharlo hace nueve años y aún espera que el puto Universo se decida a conspirar para que se cumpla.


El periodismo. Y yo.


Luchas con el deseo innato de la juventud por albergar esperanzas. Te acostumbras a la soledad de la que, con 17 años de vida, se marcha de casa para estudiar una carrera que no le gusta a su padre y que sólo consigue avanzar gracias al apoyo incasable e infinito de su madre; para hacer realidad el sueño que tienes desde niña. Porque no sabes la fórmula del dióxido de carbono, las leyes que respaldan tus derechos o las bases para construir un edificio pero posees el don de saber manejar las palabras para expresar lo que sientes y transmitirlo así a la persona que te lee. Pobre de él o de ella, piensas...


Te esfuerzas por superarte cada día intentando saber de todo o de casi todo. Aprendes cada jornada algo nuevo que te hace mejor profesional. Te entregas a tu trabajo, ese que amas con locura y desmesura, porque es lo que deseas desde que en 2º de ESO te presentabas a todos los concursos de redacción que había. Sin esperanza. Sin creer en ti misma. Sin tener fe en que ganarías. Y, al final, lo hacías, subías al escalón más alto del podio empuñando tu pluma, ese pequeño instrumento con el que construías historias y personajes que abrían nuevos mundos a la persona que leía tus textos.


Y cuando todo se pone a tu favor y estás en el sitio correcto y en el momento oportuno, sólo hace falta una pizca de suerte. Añorada compañera que nunca hizo buenas migas contigo. Tan sólo eso, suerte. Por un segundo, te paras a pensar. No quieres ilusionarte, no quieres albergar esperanza. Pero eres joven, la vida no te ha dado suficientes hostias aún y la debilidad aparece en forma de ranura. Por ahí se cuelan las ilusiones, los sueños, los planes de futuro y la esperanza. Y por el mismo lugar por donde han entrado, se esfuman. De un plumazo. Porque la curiosidad mató al gato y esta característica va impresa en cualquier informador. Te enteras de la peor forma posible.


El mundo se cae a tu alrededor. Una losa se aloja en tu espalda y se antoja cada segundo más pesada. Vuelven los miedos de aquella niña de 2º de ESO. Quizás es que no eres tan buena y te has creído que sí. Cuando empezabas a saborear tu sueño, cuando todo parecía tan bonito que daba miedo, desaparece. Y eso es muy jodido de afrontar y de asumir. No tienes nada. Tu sueño ya no está. No existe. Todo lo que has luchado y todo lo que has entregado yace en la basura. No tienes nada. Te sientes débil y necesitas llorar, desahogarte.


Toca empezar desde cero. O empezar simplemente. Y los nuevos planes, los nuevos retos se supone que ilusionan y llenan de ganas y de vida. Pero, ahora mismo, sólo eres consciente de que no tienes nada de nada.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Angustiosa ausencia



Te echo de menos

miércoles, 25 de agosto de 2010

Partida de ajedrez




En esta partida de ajedrez nada queda por hacer. Primero perdí a la reina y aún conseguí mantenerme a flote aferrada al rey. Pero también se esfumó.


Tenía cariño a cada una de las piezas. A los pequeños peones, incluso al que da el primer paso, atrevido y sin complejos. A las férreas torres, a los elegantes alfiles o a los ágiles caballos. Pero el rey la reina eran los pilares que me sostenían porque cuando todo se tornaba oscuro ellos se erigían como dos faros que me decían "por aquí" y conseguían que se hiciese de día por muy negra que fuera la noche. Lograban dar sensación de seguridad, de poder hacer cualquier cosa si ellos estaban cerca.


Un día algo se rompió en la reina y poco a poco se fue consumiendo y la perdí. Ella seguía ahí pero nada era igual. Éramos dos desconocidas como si nada de lo que llevábamos a las espaldas hubiera existido. Y quedaba el rey, lleno de energía, de alegría y de saber estar siempre. El último pedazo de madera al que agarrarse. Lo perdí.


Y por dentro sólo tengo rabia, frustración, impotencia, desesperación y ganas de desaparecer. Tengo la sensación que el suelo se cae a mi alrededor, como la lava consume la tierra, y la única baldosa que aguanta es la mía pero no sé por cuánto tiempo. Puede que al final, no fuese tan buena amiga como creía...